El sentido de encontrarte
Él creía que la vida era un único camino, el cual iba recorriendo y experimentando cosas en él de mientras iba avanzando, tenía la fe y esperanza de encontrar sentimientos verdaderos en ese camino, sentimientos puros, tan puros como el lo deseaba, tan puros como su corazón lo anhelaba.
Conforme iba caminando iba idealizando a esas personas que de seguro esperaba encontrar en un futuro próximo, él solo quería prepararse a si mismo para demostrar a esas personas que es digno del sentimiento puro que estaban a punto de darle.
Pero lo que no el no sabía es que la vida no es un único camino, la vida nos va mostrando diferentes opciones para poder continuar nuestro camino, y nosotros somos los que debemos escoger entre las diferentes posibilidades que se nos ofrecen.
Pobre ingenuo pensó que había elegido la continuación del camino y ese fue su error, él no escogió seguir caminando, el eligió aprender sobre la vida misma, pero él realmente no sabia sobre ello, y se obscecó en que ese era su destino y era lo que estaba preparado para él, que realmente era el sentimiento puro que tanto deseaba.
Conforme iba caminando ese sendero se iba dando cuenta de que había cosas que no encajaban del todo con su estilo de caminar, el camino no era lo que el esperaba, estaba lleno de baches, sin señalizar, y cada vez veía más lejos a aquellas personas que había encontrado tiempo atrás, él sabía que algo no andaba bien, pero decidió continuar porque pensaba que era su camino adecuado.
Él chaval ingenuo y torpe, tropezó, se cayo, se hirió a sí mismo, de tal manera que olvido quien era realmente para convertirse en alguien que tenía que adaptarse a aquel sendero para poder caminar a gusto, fingía una felicidad forzada, creyendo que era el sentimiento puro que tanto ansiaba.
Pero un día vio a lo lejos que el camino terminaba, que volvía a encauzar de nuevo su vida y volvía a recorrer aquel sendero que tiempo atrás dejó, lo normal habría sido que se sintiese feliz de ello, que se alegrase de volver a ser quien era, pero realmente se perdió tanto así mismo que no reconoció aquel sendero, simplemente estaba dolido, apenado y melancólico de no caminar de nuevo por el sendero lleno de baches al que se había acostumbrado a a caminar.
Y eso es lo que nos sucede, que una vez que vivimos algo, nos acostumbramos tanto a ello que no dejamos paso a lo nuevo pensando que lo viejo es siempre mejor por ser conocido que lo nuevo por ser diferente.
No pudo con tanto dolor y melancolía, era insoportable volver a ese camino, ese camino donde solo tenía fe y esperanza, le costó mucho, pero lo intentó, hasta que un día tropezó con lo que andaba buscando, tropezó con aquel sentimiento puro que anhelaba encontrar.
Aquel chico se sorprendió tanto al encontrar ese sentimiento puro, no tuvo que desviarse de su camino, no tuvo que perderse a si mismo para encontrarlo.
Conforme avanzaba de nuevo con aquel sentimiento en su corazón, empezó a darse cuenta de que los senderos que había vivido, no eran nada más y nada menos que lecciones de vida que le habían hecho darse cuenta de lo que realmente valía la pena, todo aquello le había dado la oportunidad de saborear mejor este momento y es por eso que aquel chico giro la cabeza para atrás una vez más para ver el camino que tanta melancolía le guardaba, y lo único que supo decir fue : ¡GRACIAS!
Se dio cuenta de que si hubiese borrado aquel camino de piedras y baches que sufrió, es posible que no hubiese podido reconocer el sentimiento puro que tanto ansiaba.
Y es por eso que aquel chico agarró fuerte su mano, se armó de la mejor sonrisa y aunque no supiese que le deparaba su camino decidió vivirlo.
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